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El papelón del Perú en la novela PPK-Maduro

Publicado: 2018-02-16

Considerando la mala onda y falta de comprensión lectora que abundan en este tema, comenzaré por el disclaimer de rigor. No soy simpatizante de Maduro ni lo era de Chávez, nunca he defendido ese régimen y creo que hacen mal sectores de la izquierda peruana en intentar justificar lo injustificable: la revolución bolivariana ha llevado a Venezuela por el despeñadero económico, social y político. Basta conversar con cualquier venezolano que ha tenido que huir de su país por la falta de oportunidades, escasez de alimentos, escalada de violencia y prepotencia política de su Gobierno para entender que el régimen ha fracasado y no es convincente la cantaleta de que todo es culpa del “imperio”.   

Dicho esto, es de una irresponsabilidad alarmante lo que está haciendo el Gobierno de PPK con la política exterior. ¿Invitar y luego retirar la invitación a un jefe de Estado a una reunión en que el Perú tan solo es anfitrión? No es cierto que el Grupo de Lima le ha quitado la invitación. Ha sido decisión peruana y el Grupo de Lima “respeta” esa decisión, lo cual en lenguaje diplomático quiere decir que no la respalda. Ya salieron otros países, como Bolivia, a cuestionar la legitimidad de una decisión así y ahora corremos el riesgo de que varios países no vengan o que la Cumbre se desarrolle en un ambiente negativo, cuando el objetivo es solucionar problemas en la región.

Luego de que Maduro dijera que “por aire, mar o tierra voy a la Cumbre en Perú”, mostrando para la foto la invitación oficial de PPK, la premier Aráoz respondió desde Chiclayo que “Maduro no podrá ingresar ni al suelo ni al cielo peruano”. Veamos. ¿El presidente de un Estado latinoamericano no puede sobrevolar el Perú? Supongamos que Maduro, en actitud desafiante, se toma el avión rumbo a Lima y entra en espacio aéreo peruano. ¿La Fuerza Aérea Peruana va a derribar su avión? Y si aterriza en Lima, ¿le van a exigir que regrese? No recuerdo otro episodio en la política peruana de tanta hostilidad en las relaciones internacionales, impensable para un canciller diplomático de carrera que actúa en términos de intereses de Estado y lejos del exabrupto. Lo de ahora se explica parcialmente porque la canciller no tiene una carrera que cuidar en el mundo de las relaciones internacionales. La irresponsabilidad es mayúscula.

A una canciller no-diplomática la acompañan en este despropósito el presidente y su premier, quienes ensayan maniobras para distraer a la opinión pública de su fracaso político. En Venezuela no ha habido un cambio relevante desde que invitaron formalmente a Maduro hasta que lo des-invitaron. Lo que ha cambiado es la política interna en el Perú, tan deteriorada que los representantes del Gobierno han forzado un escándalo internacional para intentar congraciarse con el antichavismo nacional. Porque si de condenar las carencias democráticas en otros países se trata, habría que retirarle inmediatamente la invitación a Honduras y Cuba; y tal vez también a Nicaragua y Brasil. Y claro, no volver a recibir al presidente de China.

Este Gobierno nos ha llevado a niveles de precariedad sin precedentes, no solo en política interna (ni un logro que mostrar en un país convulsionado) sino ahora también en la política externa. El Gobierno se siente envalentonado –sin duda cuentan con un respaldo explícito de otro irresponsable en el Norte– pero están haciendo un papelón muy peligroso; es sintomático que los otros países del Grupo de Lima hayan dejado solo al Perú en esto. El Gobierno no puede seguir manejando la política exterior con la improvisación que caracteriza el manejo político interno. El Perú no puede darse el lujo de ser bruto y achorado en política exterior.


Escrito por

Juan Luis Dammert B.

Ph.D en Geografía (Clark University, Massachusetts) y Licenciado en Sociología por la PUCP.


Publicado en

Ecología Política

Todos los proyectos ecológicos son simultáneamente proyectos político-económicos, y viceversa. David Harvey.