Santiago Manuin por siempre

foto: Parque eólico Villonaco,  loja, ecuador.  Tomado de: franz leonardo -franzpc- en flickr

Préstamos respaldados por recursos naturales: profundizando la adicción a la extracción

Publicado: 2020-03-01

Venezuela, el país con mayores reservas de petróleo en el mundo, atraviesa una crisis económica crónica y de pronóstico reservado. Frente a las sanciones económicas internacionales y su escaso acceso a crédito de los últimos años, el país ha recurrido crecientemente a créditos pagables directamente con envíos de petróleo. 

Los préstamos respaldados por recursos naturales (PRR) son aquellos préstamos que deben pagarse directamente con recursos naturales como minerales o petróleo, o con un flujo de recursos garantizado por estos. Los recipientes de estos préstamos suelen ser los gobiernos o las empresas públicas de países ricos en recursos naturales. Un informe reciente publicado por el Instituto para la Gobernanza de los Recursos Naturales (NRGI por sus siglas en inglés) encuentra que América Latina ha sido la región que ha recibido un mayor flujo monetario por PRR en el mundo entre los años 2004 y 2018. De un total de USD 164.000 millones, 98.000 millones vinieron a América Latina y 66.000 millones se destinaron a África. Estos préstamos se concentraron en tres países: Brasil, Ecuador y Venezuela.

Respaldar deudas con recursos naturales puede ser una salida frente a restricciones al financiamiento internacional convencional que algunos países enfrentan, pero es una práctica que profundiza la dependencia respecto de las industrias extractivas y la reprimarización en las exportaciones que caracterizan a América Latina. Más aun, esta modalidad de acceso a crédito ha estado signada por la opacidad y por condiciones adversas para los prestatarios, como suele suceder con los préstamos otorgados a quienes no tienen acceso a crédito regular. Podría ser similar a, digamos, el caso de una persona que en la desesperación se ve obligada a empeñar sus joyas u otros objetos de valor para financiar sus gastos (o adicciones), por lo general bajo condiciones usureras.

La necesidad de apelar a PRR es una expresión de mal manejo económico de países ricos en recursos naturales que –pese a haber aumentado sus exportaciones y generado enormes ingresos fiscales durante años– ahora enfrentan déficits financieros crónicos. Estos y otros problemas de gobernanza, abordados largamente por la literatura de la “maldición de los recursos”, son conocidos: dependencia económica, opacidad, corrupción, mal uso de los recursos generados, comportamiento rentista, impactos ambientales y sociales negativos, entre otros.

En casos en que décadas acumuladas de explotación de recursos han traído más impactos negativos que positivos, los préstamos respaldados por recursos son un paso más en el comportamiento adictivo y dependiente que genera el extractivismo. La profundización de las relaciones ecuatorianas con China han estado también en esta lógica, pero el caso más dramático ha sido el de Venezuela, que en los últimos años ha optado por envíos de petróleo para amortizar sus deudas con China, y más recientemente ha forjado una alianza con Rusia a través de Rosneft, también para asegurar flujos financieros a costa de sus activos petroleros.

Además de los problemas económicos y políticos a los que están asociados, los PRR tienden a incrementar los impactos ambientales y sociales de la extracción en la región, pues una deuda pagadera en petróleo u otro recurso natural genera presión para ampliar las fronteras de exploración y elevar los volúmenes de extracción. Y esta presión empuja hacia la disminución de estándares ambientales y sociales y el no cumplimiento pleno de obligaciones como la consulta previa. Un ejemplo en este sentido es el de Ecuador, que en los últimos años ha tenido que intensificar la perforación de pozos y actividades de exploración en la Amazonía sur del país, con los consiguientes impactos negativos y conflictos socioambientales que esto genera. La apuesta venezolana por la explotación del Arco Minero del Orinoco es otro ejemplo en esta línea.

De esta manera, los préstamos respaldados en recursos aparecen como oportunidades atractivas para el acceso a crédito, pero tienden a profundizar las dinámicas negativas que genera la dependencia de los recursos naturales, configurando comportamientos propios de países adictos a la extracción.


*Director para América Latina, NRGI


Escrito por

Juan Luis Dammert B.

Ph.D en Geografía (Clark University, Massachusetts) y Licenciado en Sociología por la PUCP.


Publicado en

Ecología Política

Todos los proyectos ecológicos son simultáneamente proyectos político-económicos, y viceversa. David Harvey.